jueves, 17 de abril de 2014

PROTECCION DE PERSONALIDADES


HISTORIA DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA


Historia de los Servicios de Inteligencia from Management Institute

FOTO: REVISTA PRESENTA FOTOS DE SEUDO INSTRUCTORES  DE TIRO PERUANOS.

EL CICLO DE INTELIGENCIA


SERVICIOS DE INTELIGENCIA from Management Institute

   REVISTA: PRESENTAN SESENTON, QUE SE DISFRAZA DE INSTRUCTOR EN ARMAS. EN EL PERU

LA TECNICA DE TIRO DE PRECISION


TIRO DE PRECISIÓN CON ARMA CORTA



INTRODUCCIÓN:
En nuestro deporte existen 2 tipos de practicantes, los que se lo toman como una simple afición y los que se lo toman como un deporte. Este curso va dirigido a estos últimos, para que progresen y consigan un rendimiento superior. Para poder lograrlo no es necesaria una práctica física intensa ni un nivel de concentración máximo, pero indudablemente son dos factores poco atractivos para los tiradores, pero determinantes para poder progresar.

Mi objetivo con este curso es ayudar a los deportistas a pulir su técnica y motivarlos para que consigan subir su rendimiento, y que tomen consciencia de la importancia de otros aspectos que parecen ajenos al tiro, pero que son imprescindibles para conseguir cotas impensables para nosotros mismos.

CONTENIDOS:
I. TÉCNICA:

-          POSICIÓN.
-          AGARRE.
-          RESPIRACIÓN.
-          VISUALIZAR MIRAS.
-          AZONAR.
-          DISPARO.
-          POST-DISPARO.

II. FÍSICA:

-          CALENTAMIENTO.
-          RESISTENCIA.
-          FUERZA.
-          ELASTICIDAD.
-          ALIMENTACIÓN.

III. MENTAL:

-          TÉCNICA DE LA VISUALIZACIÓN.
-          RELAJACIÓN.
-          RESPIRACIÓN ABDOMINAL.



OBJETIVOS:
            Conocer en profundidad la técnica del tiro de precisión con arma corta, así como su entrenamiento.

            Tener una visión global de los aspectos menos conocidos del tiro de competición: preparación física y mental y dar unas bases para el que quiera profundizar en estas materias.

LA TÉCNICA:
POSICIÓN:
            La posición debe ser estable y cómoda, con una separación de las piernas a la anchura de los hombros, nunca debe estar forzada. Tenemos que posicionarnos respecto al blanco, utilizando la siguiente técnica:
                       
-         Adoptar una postura estable y confortable.
-         Cerrar los ojos y levantar el brazo, el cual irá a la posición más cómoda.
-         Abrir los ojos y comprobar la alineación del arma respecto al blanco (lateralmente).
-         Corregimos la posición con la pierna atrasada hasta centrarnos con el blanco.

Consideraciones generales sobre la posición:
a. La mano contraria al arma debe de estar sujeta, nunca colgando.
b. Cuando carguemos el arma o cambiemos el blanco, debemos mantener la posición.
            c. Si en cualquier momento variamos la posición, debemos de seguir la técnica para volver a conseguirla, en caso contrario, las agrupaciones nos variarán, sobretodo lateralmente.

            La posición de la cabeza debe ser natural, no forzada y en línea con el cuerpo, ni atrasada ni adelantada. (evitaremos errores en altura).

2. AGARRE:

            El agarre debe ser siempre igual, para conseguirlo debemos idear una rutina que la aplicaremos cada vez que empuñemos.

            La presión a la cacha debe ser desde los dedos (corazón, anular y meñique) hacia la palma. El dedo pulgar debe quedar apoyado sin fuerza.

            La fuerza de agarre debe ser proporcional al peso del disparador. Es decir, si este es más duro, más presión a la cacha. La fuerza ideal sobre la empuñadura, será la suficiente, para que al accionar el disparador no oscile el arma lo más mínimo.

            El dedo índice debe apoyar bien sobre la cola del disparador y no puede quedar apoyado en la cacha, ni tocar el guardamonte.

            La muñeca debe estar en posición natural, nunca forzada y que al levantar el arma, tengamos las miras prácticamente enrasadas (es importante tener un tono muscular adecuado).

            Es aconsejable no soltar el arma en cada disparo, cuando empuñemos debemos mantener el agarre durante varios tiros.

3. RESPIRACIÓN:

            Al levantar el arma tomamos aire y al iniciar la parada lo soltamos, para que durante la misma no quede aire dentro de los pulmones (apnea).

            Las respiraciones deben ser lentas y profundas. Para conseguir que bajen las pulsaciones.

            Deben ser diafragmáticas o abdominales, no hinchando el pecho, sino el abdomen (subiendo y bajando el diafragma).

            Este tipo de respiración se puede entrenar, en disciplinas como: yoga, pilates, thai-chi, etc.



VISUALIZACIÓN DE MIRAS:

            Se trata de ver perfectamente nítido el punto y enrasarlo con el alza. Es la base del tiro, porque si conseguimos dominar esta técnica evitaremos el fatídico error angular.

            Cuando vayamos a ejecutar un disparo y visualizamos nítidamente el círculo negro de la diana, bajamos el arma y volvemos a empezar (fundamental).


AZONAR (PARADA):
            Partamos de la base que la parada perfecta no existe, puesto que nuestro cuerpo está vivo, tiene pulso, tensión arterial, etc.

            Una buena parada, es aquella que es lenta, y esto se consigue fortaleciendo los grupos musculares que intervienen en ella: hombro, tríceps, antebrazo, dorsales, lumbares, abdominales y piernas.

            No debemos permanecer más de 12 segundos parando el arma, puesto que al estar en apnea, nos subirán las pulsaciones, siendo muy perjudicial para conseguir un buen disparo.

DISPARO:
            Debemos accionar el disparador de manera progresiva, nunca dando tirones.

            La fuerza de acción debe ser en el misma dirección del cañón.

            El dedo índice nunca debe apoyar en la cacha ni en el guardamonte.

            El apoyo en la cola del disparador debe de ser en la zona central de la última falange.

            Es muy importante aprender a renunciar al tiro.

POST-DISPARO:
            Tenemos que mantener enrasadas las miras al menos 2 segundos después del disparo, para así evitar tiros bajos.

            Al ejecutar esta técnica, con la experiencia, sabremos si el tiro ha sido bueno o si por el contrario hemos cometido algún fallo y sin necesidad de mirar el blanco. Consiguiendo un control de los disparos muy elevado, bajando drásticamente el número de errores.


LA PREPARACIÓN FÍSICA: (ANEXO A)
CALENTAMIENTO:
            Antes de comenzar un entrenamiento o competición, es conveniente hacer un pequeño calentamiento para tonificar los músculos y no empezar la sesión “desmadejados” sin tono muscular.

            Se puede comenzar con unos giros de hombros, levantamientos laterales, giros de codos y de muñecas, seguimos con giros de cintura y alzamientos de rodillas.

            Estos ejercicios hay que hacerlos sin forzar, con movimientos lentos y rítmicos.


RESISTENCIA:
            Es beneficioso para fortalecer el corazón, reduciendo el ritmo cardíaco y regula la tensión arterial, colesterol, etc. Es la mejor manera de quemar grasas.

            Ejemplos: andar, correr, bicicleta, nadar, etc.

FUERZA:
            Los músculos que tenemos que fortalecer para la práctica del tiro son: piernas, gemelos, abdominales, lumbares y dorsales para conseguir una posición estable y resistente. Para ejercitarlos no necesitamos horas de gimnasio, es preferible hacer menos tiempo pero bien trabajado. Con cualquiera de los ejercicios cardiovasculares conseguiremos un tono adecuado para estos grupos musculares.

            También debemos ejercitar: dorsales, pectorales, deltoides, hombro, bíceps, tríceps y antebrazos, para conseguir mejorar la parada, siendo suficiente el peso del arma, y en el caso de que se utilicen mancuernas, que estas no sobrepasen los 2 kilos.

            Atención, los ejercicios deben ser compensados, es decir, debemos ejercitar tanto el brazo maestro como el otro.

ELASTICIDAD:
            Es muy importante realizar estiramientos tanto antes del entrenamiento-competición como después de las mismas. Nos proporcionarán estado de bienestar, evitarán lesiones y aumentarán resistencia ante posiciones estáticas prolongadas.

ALIMENTACIÓN:
            Debe ser equilibrada, regula la tensión arterial, colesterol, etc, y es la mejor manera de estar sanos. No debemos comer demasiado antes de una competición, dejando transcurrir al menos 3 horas desde la última ingesta.

            Es aconsejable tener una botella de agua durante las competiciones, porque bajo situaciones estresantes se nos seca la boca.

LA PREPARACIÓN MENTAL:
            La motivación y el afán de superación son las claves del éxito en este deporte. No competimos contra los demás, sino contra nosotros mismos. Cada uno tenemos nuestro nivel y luchamos para superarlo, no podemos hacer nada contra personas de niveles superiores.

            No tenemos que obsesionarnos con realizar muchos puntos, nuestro afán será ejecutar buenos disparos. Porque en el caso de obcecarnos con la puntuación, no dejará concentrarnos en la técnica y erraremos, sin embargo si pensamos en realizar un buen disparo seguro que obtendremos un resultado, porque tendremos consciencia de la técnica y la ejecutaremos perfectamente.

TÉCNICAS MENTALES:

TÉCNICA DE LA VISUALIZACIÓN:
            Esta técnica mental, se utiliza cuando durante una competición o entreno, perdemos la concentración.

            El procedimiento consta de 5 fases:

1ª. Posición.
2ª. Agarre.
3ª. Respiración.
4ª. Visualización de miras.
5ª. Disparo.

            Recordamos mentalmente cada una de estas fases hasta que recuperemos la concentración. Tenemos que vernos a nosotros mismos ejecutando un buen disparo.

            Se puede realizar de pie o sentado.

            Cuando recuperemos la concentración dejamos la técnica porque podríamos saturar la mente.

            Esta técnica, se debe entrenar no quitándonos mucho tiempo, puesto que lo podemos hacer tumbados en la cama antes de dormir.

TÉCNICA DE LA RESPIRACIÓN ABDOMINAL:
            Consiste en llenar el vientre de aire profunda y lentamente, esta técnica se entrena en disciplinas como el yoga, pilates, thai-chi, etc.

            Con esta técnica conseguimos reducir las pulsaciones que nos ocasiona la competición, sobre todo en las primeras y últimas series y en las finales.

3. TÉCNICA DE RELAJACIÓN: (ANEXO B)

            Podemos utilizar el entrenamiento autógeno del doctor Schultz. Esta técnica se puede realizar por la noche, tumbado en la cama, no quitándonos mucho tiempo.

            No es aconsejable realizarla inmediatamente antes de una competición, puesto que una relajación excesiva nos perjudicaría porque careceríamos del tono muscular adecuado.

            Este ejercicio se puede realizar la noche de antes y de después de la competición, porque además de ayudarnos a relajarnos, nos ayuda a concentrarnos.

EL ENTRENAMIENTO TÉCNICO:
1.      GENERALIDADES:

Antes de planificar un entrenamiento, debemos de fijarnos unos objetivos, los cuales deben de ser alcanzables, no podemos pedirnos imposibles. Además tenemos que marcarnos un tiempo determinado para lograrlos.

Para realizar un entrenamiento adecuado, debemos comenzar con unos ejercicios de calentamiento, porque cuando llegamos a la galería carecemos del tono muscular, que es imprescindible para afrontar con garantías una sesión seria de entrenamiento.

Continuamos el entrenamiento realizando una leve sesión de estiramiento, empezando por la espalda, brazos y terminando por las piernas.

Los entrenamientos deben ser eficaces, para ello, debemos de realizarlos con el máximo cuidado y concentración posibles. Es preferible poco tiempo bien ejecutado que mucho tiempo mal.

Nunca contaremos los puntos en entrenamientos, sólo observaremos las agrupaciones, porque nuestro objetivo no será el 10, sino hacer buenos disparos (siguiendo la técnica minuciosamente).

No debemos estrenar vestuario y mucho menos en competiciones, sobre todo el calzado y la ropa interior, porque tenemos que estar cómodos no dejando que ningún componente ajeno al tiro nos perturbe.

Tenemos que respetar los descansos entre series. Un sobreentrenamiento puede perjudicar el rendimiento de un tirador, e incluso provocarle molestias o lesiones.

2.      ENTRENAMIENTO TÉCNICO EN CASA:

Según los objetivos marcados, obraremos en consecuencia para planificar el entrenamiento, que podrá realizarse 2, 3, 4 ó 5 días en semana (de lunes a viernes).

Un ejemplo de rutina de entrenamiento podría ser:

1º. Calentamiento (ver pag. 4)

2º. Estiramiento (ver pag. 4)

3º. Parada y equilibrio:

      En una habitación totalmente a oscuras, nos pondremos en la posición de tiro con la pistola empuñada, subimos el arma y la mantenemos durante 20 segundos, repitiéndolo 3 veces, descansamos 2 minutos y repetimos la rutina subiendo el tiempo de parada a 25, 30 y 45 segundos, respetando los tiempos de descanso. Terminada esta fase descansamos 3 minutos.

4º. Visualización de miras:

Necesitamos una habitación iluminada y una distancia de 3 metros aproximadamente a una pared blanca. Alzamos el arma en posición de tiro y visualizamos las miras sin referencias en la pared, realizamos 4 series de 20, 25, 30 y 45 segundos respectivamente. Concluido descansamos 3 minutos.


       5º. Desplazamientos horizontales:

Con las mismas condiciones que en el punto anterior, visualizamos y enrasamos las miras y movemos horizontalmente el arma sin perder de vista las miras, perfectamente enrasadas y muy despacio, haciendo recorrido de ida y vuelta, realizando 4 repeticiones. Descansar 3 minutos.


       6º. Disparo en seco:

            En las mismas condiciones que los ejercicios anteriores, realizaremos tiros en seco, como si fueran reales, sin referencia alguna, sólo las miras. Tenemos que efectuar como mínimo 20 disparos.


   7º. Acción del gatillo progresivamente:

            Sentados y apoyando el arma sobre una mesa, visualizamos las miras perfectamente enrasadas accionaremos el disparador progresivamente hasta soltar el disparo. Con 10 disparos sería suficiente (trabajando con disparos en seco).


        8º. Estiramientos:

            Concluido el entrenamiento, realizamos una sesión de estiramientos, manteniendo las articulaciones en su máxima extensión durante 15 segundos como mínimo.
Estiraremos todo el cuerpo.

3.      ENTRENAMIENTO TÉCNICO EN GALERÍA:

1º. Calentamiento: (igual que en el entrenamiento).

2º. Estiramientos: (igual que en el entrenamiento).

3º. Entrenamiento de la parada: Realizaremos 4 alzamientos de 20, 25, 30 y 45
segundos respectivamente, con una visualización y enrasamiento de miras perfectas.

4º. Visualización de miras: Realizaremos un mínimo de 15 disparos a blanco vuelto, sin ninguna referencia, sólo visualizaremos las miras.

5º. Tiro real: Realizaremos 3 series de 20 disparos, 2 de 15 y 1 de 10.

6º. Estiramientos (igual que en el entrenamiento en casa).

LA COMPETICIÓN:
En una competición, tenemos que ejecutar los mismos ejercicios o acciones que realizamos en los entrenamientos.

Es muy importante, la noche anterior, dormir bien y descansar adecuadamente, para lograrlo podemos realizar el entrenamiento autógeno del doctor Schultz (anexo B).

El día de la competición es conveniente comer 3 horas antes de la tirada y dar un ligero paseo tonificante. También debemos vaciar la vejiga y estar hidratados para refrescar nuestra boca y mantener el riego sanguíneo del ojo siempre a punto.

Debemos estar en la galería, como mínimo, 1 hora antes del comienzo de la competición y nos sentaremos e intentaremos relajarnos en lo posible, realizando respiraciones abdominales profundas pero lentas. Cuando falte media hora, haremos los mismos ejercicios decalentamiento y de estiramientos que habitualmente realicemos en los entrenamientos.

Al llamarnos para ocupar nuestros puestos, tomaremos posesión de los mismos, no sacando el arma hasta que el árbitro lo indique. Prepararemos todo lo demás: gafas, gorra, cascos, balines, cronómetro y botella de agua. Cuando podamos sacar el arma, la dejaremos sobre la bancada abierta y con el cañón orientado hacia la zona de blancos.

Cuando den la señal de 10 minutos de preparación, realizaremos los ejercicios de paradacon visualización de miras y tiro en seco como en los entrenamientos, pero con menor intensidad, porque nuestro objetivo es conseguir un tono muscular adecuado. Atención, sólo podremos realizar disparos en seco.

Finalizados los 10 minutos de preparación, comienza la competición que tendrá una duración máxima de 1 hora 45 minutos, incluidos los disparos de prueba que podremos tirar los que estimemos conveniente.

Tenemos que ejecutar los disparos de prueba con gran atención, puesto que si no hemos entrenado en esa galería el día anterior, es la única oportunidad de rectificar las miras.

Hay que prestar máxima atención a la técnica, manteniendo una visualización de miras correcta. Si es necesario renunciaremos al tiro y empezaremos otra vez la rutina.

Cada cierto número de disparos, debemos soltar el arma para evitar cansarnos y si fuera necesario, nos sentaremos, pero teniendo un buen control del tiempo de competición.

Si perdemos la concentración, podemos realizar la técnica mental de la visualización de un buen disparo  (pag. 5).

Si  nos encontramos muy nerviosos, podemos realizar la técnica de las respiraciones abdominales (pag. 5)

Al terminar la tirada, dejaremos el arma abierta sobre la bancada, se lo indicamos al árbitro y nos sentamos, no recogeremos hasta que el árbitro de galería nos lo indique.

Para finalizar, realizaremos los ejercicios de estiramiento que habitualmente hacemos cuando terminamos las sesiones de entrenamiento.


jueves, 6 de marzo de 2014

IDPA ESTAFA EN PERU, CON FALSOS INSTRUCTORES,

MAMACITA ADINERADA AHORA DISQUE ES INSTRUCTORA DE ARMAS CORTAS........


Las Asociaciones de mala muerte, creadas por Cesar Coello Vivar, Guillermo Cherres, Ronnie Garcia de los Santos, el Maricon Mariano Hannibal de Tiro Defensivo Peru.com, el ratero pagado por APPLAF para que defienda sus bolsillos, ya no saben que mas bobada decir, en su defensa.

Una organización seria, no publica memes, publica sus autorizaciones del Ministerio del Interior y acaba de golpe, con sus críticos.



Mas claro, les tapa la boca,.

Son tan pero tan neófitos en asuntos legales estos “blanquitos adinerados, que crean aasociaciones civiles con fines de lucro, que hablan tonterías.

Dicen que yo no tengo carne de guardaespaldas…que no tengo licencia….
Yo jamás en mi vida he prestado tan alto servicio, ni he tenido el honor de ser Guardaespaldas, Escolta.

El Escolta es un hombre preparado, capacitado, que porta, posee, una Resolucion Directoral, otorgada por el Ministerio del Interior del Peru.

Algo que IDPA, TIRO DEFENSIVO PERU.COM, APPLAF, no tienen.


No la exhiben, no la muestran, porque nunca la tuvieron, no la tienen, ni jamás la tendrán.

Ellos son solo un grupo de cincuentones mamacitas, adinerados, blanquitos según ellos, que buscan fomentar el uso de armas cortas, envenenando a la población civil en el Perú.

Estos grupos de adinerados, de sociedad, de clase media, han encontrado en la coyuntura delictiva que vive el país, el mejor caldo de cultivo, para llenar sus bolsillos, tinajas, baúles, garajes de miles de miles de dólares, fomentando, apoyando el infame negocio de las armas cortas.

Vender armas cortas, es un negocio infame, nefasto, contrario a la paz, donde el dueño, los dueños, solo quieren ver sus cuentas bancarias incrementarse cada día mas, para darle a sus familias una vida de enormes lujos, gracias a tontos como Ud., que sigue cursos de tiro, compra armas, se compra la gorrita estúpida, la casaquita , para luego correr a tomarse fotos y subirlas a la internet y poder ufanarse….

LO QUE IGNORAN LOS TONTOS QUE LOS APOYAN 

Pero lo que Ud. no sabe es que las organizaciones delincuentes, ya tienen un lindo álbum, elaborado, con todas las fotos de las viejas, que orgullosas aparecen abrazadas, sobándose el trasero solapa……

Todas las fotos que sube IDPA, TIRO DEFENSIVO PERU.COM, APPLAF, son muy útiles, para ir formando un álbum completo de todos los integrantes y participantes de esas asociaciones de tiro, que invitan a la población civil a matar a los delincuentes , en las calles…..


ERRORES DE LAS SEUDO ASOCIACIONES DE TIRO ILEGALES DE PERU.

Hay que ser pues, idiota de nacimiento, para por el solo hecho de querer lucrar con la venta de armas cortas, ganar miles de dólares, exponer en videos, fotos nítidas, las caras, los rostros, de cada uno de los riquísimos armeros, seudo instructores, que no tienen ninguna acreditación del Ministerio de Interior de Perú.

Menos mal los que somos Instructores en Armas, acreditados, inscritos en el Ministerio del Interior, no usamos gorritas, casaquitas, porque no queremos parecernos a ningún grupo gays norteamericano, europeo,


domingo, 2 de marzo de 2014

CORAZON SERRANO ES PERUANO

A PROPOSITO DE LOS COMENTARIOS RACISTAS DE LA MINORIA BLANCA EN PERU...

ALGUNAS PRECISIONES....









He leído algunos comentarios infames contra Corazón Serrano, agrupación musical emblemática del Perú, que arrasa con todas las demás conocidas en el pais, que es lider , hace reventar los locales en todo el pais y que lamentablemente, su principal vocalista acaba de fallecer.

Me sumo al dolor nacional, ruego a Dios , nos de millones de hijas mas asi, como Edita Guerrero, símbolo del  Perú.

Algunos blanquitos como los acabrados de Tiro Defensivo Peru.com, IDPA PERU, se imagina que ser blanco, blanquito, es un motivo de orgullo......
Jejejejeje....hablan de sirvientas........

Ni en mil vidas mas hubiere querido este servidor ser blanco, blanquito, porque en el Perú, ser blanco, blanquito es un motivo de enorme vergüenza y lo probare, en este articulo....


Demostrare hoy, quienes son los blancos, los blanquitos en el Perú........

El Perú podrá jactarse de lo que quiera….

Que es un país emergente…

Que su economía es la mejor de Latinoamérica….

Que somos el milagro de América del Sur…..

Pero es y seguirá siendo un país de ignorantes…..

Donde los que encabezan la lista son una minoría blanca, medio blanca y de guanacos agringados, que se imaginan que vivir en San Borja, Surco, La Molina, Miraflores y el pequeño distrito de San Isidro, los convierte en blancos…..en gente superior, cuando ellos en el país Inca, son una minoría racial, conformada por acabrados, maricones, rateros, ladrones de cuello y corbata, que ya demostraron sobradamente en la Guerra con Chile, quienes son: “un grupo de cobardes, lameculos”.

La raza blanca en el Perú, es una gran minoría.

Y no son motivo de orgullo, más bien son un enorme motivo de vergüenza….reitero.


Los mejores jugadores de futbol peruano, todos son en su mayoría negros, cholos.

¿Conoce algún gringuito, marica, que juegue futbol?
La mayoría de grandes jugadoras de vóley peruanas, son negras.

Las gringuitas son apenas dos o tres….

La mayoría de los que pelearon la guerra con Chile, fueron mestizos, serranos, indios, que ni siquiera sabían porque peleaban…porque sus patrones blanquitos, estaban bajo la cama muertos de miedo…..

LA GUERRA CON CHILE

En la guerra con Chile el 90 por ciento de soldados peruanos eran gente serrana, chola, india….los blancos brillaban por su ausencia…solo Bolognesi demostró valor, hombría, amor por la patria inmolándose….claro esta tenía sangre Italiana en sus venas……

QUE SON LOS BLANCOS EN PERU

La mayoría de blanquitos en el Perú, solo son un pequeño grupo de hijos de puta que viven desde la independencia robándole, su trabajo a millones de peruanos, a los que miran por debajo del hombre y tratan de indios, serranos, cholitos, cuando ellos son la misma mierda, porque no son en realidad arios puros, son solo hijatos por accidente de una madre ramera, puta, que culeaba con extranjeros, para tener un apellidito y un colorcito más claro y poder ufanarse de ser parte de un grupo distinto, cuando la mayoría han sido condenados en Perú, por Narcotráfico, Robos al Estado, Defraudaciones…..


Allí está el blanquito León Rupp,banquero,  que se largo del país, luego de desfalcar el Banco Comercial….

EL BLANQUITO MARIANO IGNACIO PRADO.

Marianito Prado, el hijo de puta que se bajaba el pantalón por dinero, que traiciono al Perú y era un blanquito de mierda……malnacido, que es vergüenza en la historia nacional, esa es la gente blanca en Perú.

Marianito Prado, el blanquito, se largo del Perú, robando el dinero que era para comprar armas, para nuestra defensa....se lo robo y se quedo en Europa, dejándonos indefensos......eso son los blancos en el Perú...

Viven aquí para explotar, robar, a los  que consideran indios y que gracias al trabajo de esta gente, viven en La Molina, en Surco, en San Isidro, en Miraflores.....porque estos hijos de ramera no trabajan, no sudan, solo se la llevan en carretilla.........

Mariano Ignacio Prado, el riquísimo hijo de ramera, ladrón, traidor, era blanco y es quien mejor encarna lo que son los blanquitos en Perú….un pequeñísimo grupo de basura.

MARIANO IGNACIO PRADO  "EL BLANQUITO ADINERADO"

¿QUIERE SABER QUIEN ES ESTE HIJO DE RAMERA BLANQUITO?

LEA A CONTINUACIÓN SU HISTORIA....

Escribe: César Vásquez Bazán 
La Lechería Peruana, caricatura que representa la corrupción imperante en 1867 durante la primera presidencia de Mariano Ignacio Prado. Prado aparece sujetando a la vaca del erario fiscal, mientras sus amigos ordeñan al animal. La caricatura es de J. J. Rasoir y fue publicada en el tercer número de 1867 del diario La Campana, página 4. Reproducida por Quiroz (2009, Figura 7, entre las páginas 180 y 181).

Cobarde que abandona el poder para salvar la vida,
ladrón que se escurre por llevarse el talego…
 
Manuel González Prada (1985, 449)


Cuando el 18 de diciembre de 1879 Mariano Ignacio Prado desertó las funciones de presidente del Perú, su decisión de fugar fue determinada no sólo por el desastre militar ante Chile y el temor a la explosión popular dirigida a castigar la cobardía y traición del Director Supremo de la Guerra. Tanto o más que las causales mencionadas, influyó en su conducta el deseo de disfrutar de la riqueza que había logrado acumular utilizando en provecho propio el desempeño de la presidencia de la república en cuatro oportunidades (véase la Tabla 1).
Tabla 1. Prado en la presidencia del Perú

Como señaló acertadamente Vicuña Mackenna (1880, 349), el afortunado mortal que llega a la presidencia del Perú “pasa a ser dueño del porvenir y de sus dones”. Es así por la mentalidad de saqueo y la actitud de asalto de cada nuevo gobernante, y por el ambiente de corrupción aceptada que impera en la sociedad. Contribuyó también a la podredumbre moral de los políticos la vigencia de la Constitución de 1860, que dispuso que el eventual órgano fiscalizador, es decir el Congreso, sólo debería reunirse cada dos años y por el breve período de cien días útiles.

Peruanos y extranjeros señalaron la gravedad del problema de la corrupción. Entre los primeros puede citarse a José Arnaldo Márquez (1888, 2) quien denunció que en nuestro país, “personajes prominentes no perdían de vista las cajas del Estado, para formar o para restablecer su fortuna personal”. Manuel González Prada (1985, 460) recordaba que “nada debe sorprendernos en un país donde la corrupción corre a chorro continuo, donde se vive en verdadera bancarrota moral… Admira que en las cotizaciones de la Bolsa no figure el precio corriente de un ministro, de un juez, de un parlamentario, de un regidor, de un prefecto, de un coronel, de un periodista”.

En el segundo grupo de observadores debe recordarse al viajero de la época que escribió respecto a las instituciones peruanas de la segunda mitad del siglo XIX: “En cuanto al robo –nos referimos no a aquel que puede considerarse como robo de menor cuantía sino a la gama de delitos mayores y atroces– puede afirmarse con seguridad que casi todos los hombres públicos [del Perú] están hundidos hasta el cuello en este crimen” (Duffield 1877, 16). La anterior declaración fue compartida por el representante de los tenedores ingleses de bonos de la deuda peruana: “Los sobornos y la corrupción en el Perú no tienen parangón, inclusive en Sudamérica” (Clarke 1877, 119).

Mariano Ignacio Prado encaja a la perfección en las descripciones anteriores. Prado es el mayor exponente de la rapiña y el cohecho, la estafa y el cinismo, que castigaron al Perú entre los años 1865 y 1879. Es la encarnación purulenta de las acusaciones de Márquez, González Prada, Duffield y Clarke.

A lo largo de los cinco años y siete meses que desempeñó la primera magistratura, el desertor Prado no perdió oportunidad para utilizar el poder en provecho propio. Dispuso la emisión de decretos, la firma de contratos y la realización de operaciones por las que recibió sobornos y favores de los afortunados beneficiarios. No desaprovechó ocasión pequeña ni grande para obtener cohechos de las partes que contrataban con el Estado, sean éstas Henry Meiggs o William Grace, los consignatarios del guano o los proveedores de carne para las tropas peruanas. José María Químper, abogado de su más entera confianza y uno de sus principales operadores políticos, fue el principal receptor de los sobornos entregados por Henry Meiggs. Habiendo recibido paga del gobierno de Chile –en su condición de general de división del ejército de ese país– Prado se fue a la tumba sin haber podido levantar las sospechas de haber sido agente chileno y de haber desviado en su favor parte de los fondos recaudados en la colecta pública de 1879 organizada para la compra de armamento.

El presente artículo pretende demostrar que la conducta de corrupción en la dirección del Estado rindió resultados positivos para las faltriqueras de Mariano Ignacio. Entre los signos de riqueza del presidente desertor puede mencionarse el costoso rancho de su propiedad en Chorrillos, la casa en París, las inversiones en minería del carbón en Chile, la crianza de caballos de pura sangre, las inversiones en la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica de Lima, en la Compañía de Tranvías de Lima y en la Fábrica de Tejidos Santa Catalina. Sin embargo, la cuota más importante de sus negociados estuvo destinada a constituir la “herencia significativa” que dejó a sus descendientes (Gilbert 1981, 748). Sobre dicho legado fue que se erigió en el Perú del siglo XX ese cáncer oligárquico que se denominó Imperio Prado. Sin duda, el enriquecimiento obtenido mediante el asalto del Estado fue un logro notable para un individuo que antes de ingresar a la escena política peruana sólo poseía un fundo en Huánuco, del cual era copropietario con otros familiares.

Es por ello de extrañar la opinión de Gilbert cuando escribió que “los detalles disponibles del desarrollo económico inicial de la familia [Prado] son imprecisos” (Gilbert 1981, 748). Los pormenores del enriquecimiento del primer Prado –el Mariano Ignacio Prado del oprobio como lo llamara González Prada– existen. Están allí, esperándonos para contarnos su verdad, desparramados en la historia del Perú de la segunda mitad del siglo XIX.

Entre los actos de corrupción que contribuyeron al enriquecimiento de Mariano Ignacio Prado, existen siete episodios en los que se cuenta con evidencia o indicios razonables de recepción de sobornos o comisión de desfalco por el presidente desertor y/o sus amigos y ministros. Dichos capítulos de la podredumbre política peruana comienzan con los servicios prestados por Prado como agente chileno, y continúan con los malos manejos en la compra de los monitores fluviales Manco Capac y Atahualpa, el negociado en el contrato Raphael, los sobornos pagados a Prado por Henry Meiggs y William R. Grace, el fraude en la compra de carne para el ejército del sur durante el conflicto con Chile, y el desfalco de la colecta pública de 1879 destinada a sufragar los gastos para la adquisición de armamento para la guerra con Chile.

Para que el lector pueda formarse una idea aproximada del valor actual de los negociados de Prado, puede estimarse que un dólar de 1879 tenía un poder adquisitivo de 22.20 dólares del año 2009. La fuente de esta estimación es Measuring Worth. Asimismo, en 1879 el sol y el dólar se cambiaban casi a la par: debía pagarse 1.08 soles por dólar.

El agente chileno Mariano Ignacio Prado

El análisis de la dinámica histórica del Perú y Chile en 1865, respondiendo ambos países a la agresión española, permite concluir que el rol jugado por Prado fue el de promover y defender los intereses de Chile.

La relación de cercanía política y militar entre el país del sur y Mariano Ignacio Prado está comprobada por su aceptación del grado de general de división del ejército de ese país. El 17 de agosto de 1866, el gobierno de Chile confirió a Prado el referido despacho “con los honores y preeminencias anexas a él” y con el goce del “sueldo correspondiente mientras resida o permanezca en Chile”. Según lo explicó la ley chilena, el nombramiento de Prado en tan alto cargo obedeció a “su noble actitud en la actual guerra con España”. Otro cumplido servidor de Chile –el presidente boliviano Mariano Melgarejo– compartió con Prado el reconocimiento del país del sur por los servicios prestados.

Debe analizarse en qué consistió la “noble actitud” de Mariano Ignacio Prado hacia Chile. Con este fin, el lector debe remontarse a septiembre de 1865. En esa fecha Chile había declarado la guerra a España en respuesta a la exigencia de la escuadra hispana de saludar la bandera de la Madre Patria con una descarga de veintiún cañonazos en desagravio por supuestas ofensas del país del Mapocho. El problema con la citada declaración de guerra fue que las fuerzas armadas de Chile –en especial su diminuta flota naval– no estaban en capacidad de enfrentar el poderío español (Collier 1996, 118). La armada española, al mando del almirante Pareja, estaba conformada por ocho buques de guerra con un total de 245 cañones. Basadre la calificó como “la escuadra más formidable que había hendido las aguas del Pacífico americano” (1968-70, V: 324). Frente al poderío hispano, poco podía hacer la marina de guerra del país del sur. La escuadra chilena –si podía llamarse tal– estaba conformada por sólo dos naves: la corbeta Esmeralda, artillada con dieciocho cañones, y el transporte Maipu, premunido de cuatro (Burr 1965, 98).

Tras un análisis de la difícil situación, el gobierno chileno concluyó que la única manera como podría enfrentar a España con alguna esperanza de victoria sería si lograse contar con la intervención en su favor de la armada peruana, considerada en ese momento como la más poderosa de Sudamérica. Sin embargo, la inestable situación política del Perú no aseguraba su participación en defensa de Chile.

Oficialmente, gobernaba el país el general Pezet, quien enfrentaba el levantamiento del vicepresidente Diez Canseco –a quien los insurrectos consideraban presidente– secundado por Prado y Balta. Sabedor que entre los líderes rebeldes primaba la opinión de acudir en solidaridad de Chile, el gobierno de ese país envió en misión diplomática al Perú a Benjamín Vicuña Mackenna. Se le encargó hacer contacto con los rebeldes.

En su visita al campamento de los insurgentes, en Chincha Alta, Ica, Vicuña pudo constatar que el presidente Diez Canseco prefería resolver primero favorablemente el enfrentamiento político con Pezet y luego acudir en ayuda de Chile. En cambio, Mariano Ignacio Prado –que previamente había mantenido conversaciones con Domingo Santa María, embajador extraordinario y ministro plenipotenciario chileno en Lima– se mostró como el partidario más radical de la solidaridad inmediata con Chile (Basadre 1968-70, V: 289). Mariano Ignacio quedó impresionado por Vicuña Mackenna. Años después, cuando Prado residía en el país del sur, lo apoyó en las elecciones presidenciales chilenas de 1876, según propia confesión (Basadre 1968-70, VIII: 176).

Al terminar su visita, Vicuña registró como punto vulnerable de los insurrectos la precariedad de recursos que imperaba entre ellos, carencia que le sugirió posibles alternativas para influenciarlos y obtener a través de ellos el apoyo de la escuadra peruana.

La visita de Benjamín Vicuña Mackenna fue seguida de la gestión directa del propio Santa María. Éste se acercó a la base de Chincha Alta para plantear abiertamente que la escuadra peruana rebelde viajara a Chile para atacar a los barcos españoles, es decir la misma propuesta que venía siendo defendida por Prado. Rechazado nuevamente el plan por decisión del presidente Diez Canseco, Santa María concentró sus esfuerzos en lograr la adhesión de Mariano Prado, a quien endosó el apoyo político y la ayuda financiera del gobierno del Mapocho (Burr 1965, 98).

Fue así como el oro chileno colaboró para que el 6 de noviembre de 1865 las fuerzas rebeldes de Diez Canseco y Prado ingresaran a Lima y tomaran Palacio de Gobierno. Veinte días después, Prado fue proclamado Dictador del Perú.

Cuando contaba sólo ocho días en el poder, el 5 de diciembre de 1865, la dictadura de Mariano Ignacio suscribió elTratado de Alianza Ofensiva y Defensiva con Chile. Por medio de este convenio, Chile aseguró la participación de la escuadra peruana en su defensa. Más aún, la colocó bajo su dirección efectiva, en tanto se encontrara en aguas chilenas. Cuatro naves peruanas fueron asignadas para la salvaguardia del país del sur: las fragatas Apurímac y Amazonas y las corbetas Unión y América. Las naves fueron comandadas por los marinos peruanos Sánchez Lagomarsino, Mariátegui, Miguel Grau y Manuel Ferreyros, respectivamente.

En cuanto a la responsabilidad por los gastos originados por la escuadra conformada en apoyo a Chile, el embajador Santa María redactó un primer proyecto por el cual ese país asumiría dichos egresos. Extrañamente –por razones que podrán comprenderse después– Prado no aceptó el ofrecimiento y a través de Toribio Pacheco, su ministro de Relaciones Exteriores, planteó que los gastos sean asumidos en partes iguales por los dos países. Esta posición fue recogida en el Tratado. Fue así como en términos prácticos, Perú asumió la mitad de los gastos de defensa naval de Chile. ¡En los años 1869, 1870 y 1875 Perú tuvo que pagar a Chile por ese concepto la cantidad de 1,130,000 soles! (Basadre 1968-70, V: 361). Además, en el conflicto, Perú perdió la fragata Amazonas que varó en un banco de arena cerca de la isla de Abtao.

Algunos años después, entre 1868 y 1873, Prado cobraría honorarios en Chile por sus servicios como agente del país del sur. Además del nombramiento de general de división del ejército chileno, Mariano Ignacio recibió en arriendo perpetuo, a renta rebajada, la hacienda Maquehua, dedicándose a la explotación de la mina de carbón de piedra allí existente. Inicialmente, sólo pagó cincuenta centavos por tonelada de carbón extraída. Maquehua era propiedad de Guillermo Gibson Délano, concuñado y deudor del político chileno Agustín Edwards Ossandón. Tras el fallecimiento del dueño, Mariano Ignacio compró Maquehua a los herederos de Gibson. Pagó la hacienda a un ostensible precio subvaluado. Sin duda, los favores de renta y precio conferidos a Prado por Gibson contribuyeron a amortizar la deuda que éste tenía con Agustín Edwards.

No fue de extrañar por ello que las “inversiones” de Prado en el país del Mapocho fueran exitosas. Mariano Ignacio constituyó la Sociedad de Minas de Carbón de Carampangue para explotar las minas de Maquehua y Quilachanquín y tendió el ferrocarril de trocha angosta entre Maquehua y Laraquete, extendido luego hasta Colico. También fue dueño de la Compañía de Minas de Carbón de Arauco.

Como puede apreciarse, Prado recibió recompensa por prestarse a promover los objetivos de la política exterior chilena. Su interposición con el fin de poner la escuadra peruana al servicio de Chile, en las difíciles circunstancias por las que atravesaba el país del sur, permitieron a esta ingrata nación enfrentar exitosamente a España. En tanto que el Perú perdió la fragata Amazonas en el conflicto, la nación del Mapocho recibió de la nación del Rímac la suma de 1,130,000 soles (23 millones de dólares de hoy) en concepto de contribución del Perú para defender a Chile. Los únicos desembolsos que debió efectuar el país del sur para obtener estos resultados fueron financiar la revuelta de Mariano Ignacio, en setiembre de 1865, nombrarlo general de división y entregarle una mina de carbón de piedra en la región de Arauco.

El negociado en la compra de los monitores Manco Capac y Atahualpa

Aduciendo que Perú aún se encontraba en guerra con España y que el país necesitaba reforzar su escuadra, Prado contrató apuradamente la compra de los monitores fluviales Oneoto y Catawba. La adquisición fue concertada con la firma estadounidense de Alexander Swift y Co. El trato fue suscrito en Lima, el 4 de octubre de 1867, cuando a Prado sólo le faltaban ocho días para dejar de ser presidente de la república.

Ambas naves habían sido construidas para monitorear las aguas del río Mississippi –no para la navegación marítima– y habían sido dadas de baja a la finalización de la Guerra Civil de los Estados Unidos. Incorporadas en la marina peruana, la primera tomaría el nombre de Manco Capac, en tanto que la segunda sería bautizada como Atahualpa.

Desde su gestación, la compra de los monitores fue una operación fraudulenta. El 4 de octubre de 1867, fecha del contrato, el propietario legal de las embarcaciones era el Gobierno de los Estados Unidos y no la firma vendedora Swift y Co. Sin constatar si el propietario de las naves era quien decía serlo, y más interesado en formalizar la operación rápidamente, Prado hizo venir a Lima a Gustavus Ricker, representante de la firma Alexander Swift y Co., y ordenó firmar en la capital peruana el contrato de adquisición al ministro de Guerra y Marina Mariano Pío Cornejo.

En transacción sobrevaluada, el Perú pagó por los blindados la suma de dos millones de pesos (Basadre 1968-70, VI: 61). Dicha cantidad fue bastante mayor que la suma de 1,242,850 dólares, costo original de ambas naves (Congreso de Estados Unidos 1869, 9, 29). Más aún, el 18 de febrero de 1868 la Comisión de la Marina de los Estados Unidos encargada de la tasación de ambos monitores los avaluó en 755,000 dólares (Congreso de Estados Unidos 1869, 9, 29).El negociado dejó a la firma vendedora una ganancia estimada en más de un millón doscientos mil dólares.

Las anteriores irregularidades no fueron las únicas detectadas en el proceso de adquisición. Señalaremos además que el contrato firmado por el gobierno de Prado con Alexander Swift y Co. no fijó fecha de entrega de las naves al Perú (Congreso de Estados Unidos 1869, 189). A pesar que en febrero de 1868 los monitores habían sido íntegramente pagados, en esa misma fecha el Gobierno de los Estados Unidos seguía siendo dueño legal de ambos. Alexander Swift and Co. ni siquiera los tenía en su poder.


Conservadoramente, se estima que Prado percibió como cohecho por esta operación entre el 10% y el 20% del importe total de la misma, es decir 200,000 y 400,000 dólares (entre 4.5 y 9 millones de dólares del día de hoy). El propio Gustavus Ricker reconoció haber tenido que efectuar entregas irregulares a los gobernantes peruanos. Interrogado por la comisión investigadora del Congreso de los EE.UU., Ricker contestó textualmente: “Nosotros tuvimos que pagar algo en el extranjero [es decir, en el Perú]” (Congreso de Estados Unidos 1869, 248).

La adquisición de los monitores Manco Capac y Atahualpa también posibilitó el primer negociado de Prado con William R. Grace, que en ese año aún operaba bajo la razón social de Bryce, Grace, and Co. José Antonio García y García, futuro presidente del Senado y ministro de Relaciones Exteriores, fue nombrado enviado extraordinario para finalizar el irregular trato de los monitores. García y García viajó a los Estados Unidos y encargó directamente a Grace el reclutamiento de las tripulaciones, la compra de provisiones y municiones, la adquisición y reacondicionamiento de vapores auxiliares y el reclutamiento de personal y provisión de suministros para dichos vapores (James 1993, 55).

En cuanto a las naves adquiridas a tan elevado precio, éstas no cumplieron funciones como monitores en razón a que no fueron diseñadas para operaciones en el mar. Durante la guerra con Chile, el Manco Capac fue usado como batería flotante en la defensa de Arica, por lo que tuvo que ser remolcado hasta dicho puerto. El Atahualpa permaneció anclado en el Callao: no podía navegar por el deterioro de sus calderas. Ambos monitores de río fueron hundidos por sus propias tripulaciones para evitar que cayeran en manos enemigas. Como escribió Basadre (1968-70, VI: 62), “no se llega a comprender cuáles fueron los beneficios aportados al país con la adquisición del Manco Capac y el Atahualpa”. Quien sí entendió el negocio, y bastante bien, fue don Mariano Ignacio Prado.

El negociado del contrato Raphael 

El 11 de marzo de 1876, cuatro meses antes de asumir el mando, Mariano Ignacio Prado obtuvo del presidente saliente Manuel Pardo su nombramiento como embajador extraordinario y ministro plenipotenciario del Perú en el Reino Unido. El decreto también incluyó la designación de Prado como comisionado especial financiero en Europa. Sin lugar a dudas, el extraño pedido del presidente electo obedeció a las conversaciones que había sostenido con el negociante Alexander de Laski, enviado de manera secreta a Lima por la firma Raphael y Sons para negociar un nuevo contrato de venta de un millón novecientas mil toneladas de guano. Sin embargo, era vox populi en la capital que los verdaderos beneficiarios de la operación serían Carlos González Candamo y Arturo Heeren, exconsignatarios del guano en Londres.

Según refiere el historiador Vicuña Mackenna, la primera acción del grupo representado por Laski “fue levantarse en peso al presidente electo y llevárselo a Londres donde tuviéronle más o menos un mes encerrado… hasta que firmase un arreglo diverso del que había firmado ya el agente Riva-Agüero” (Vicuña Mackenna 1880, 349). Una vez suscrito el convenio, los beneficiarios de la adjudicación conformaron The Peruvian Guano Company Limited, un nuevo nombre para la antigua compañía beneficiaria de la consignación del guano en Gran Bretaña (Vicuña Mackenna 1880, 351).

Como era de suponer, la presencia de Prado en Londres aseguró la viabilidad del contrato Raphael. La suscripción tuvo lugar el 7 de junio de 1876. El convenio estableció que a cambio del guano, Perú recibiría un total de 700 mil libras. Dicho importe sería pagado en partes, mensualmente, por la Peruvian Guano Company. Por su parte, los antiguos consignatarios González Candamo y Heeren aseguraron la obtención de dos y medio por ciento de comisión por las ventas de guano, cinco por ciento por los adelantos hechos al gobierno, la tasa de tres libras y diez chelines en concepto de flete por cada tonelada de guano de Perú a Europa, y diez chelines por el costo de embarque. Como observó Vicuña Mackenna, en estos dos últimos casos las sumas pactadas “eran respecto del costo efectivo tres o cuatro veces superiores al importe verdadero” (Vicuña Mackenna 1880, 350). Sin duda, la sobrevaluación era la modalidad favorita de operación de Mariano Ignacio…

El contrato fue aprobado por el Congreso el 3 de febrero de 1877, fecha en la que Prado –el encargado de tratar con los intereses representados por la Peruvian Guano– ejercía la presidencia de la república. En la práctica, el negociado fue legalizado por la misma persona que lo organizó.

Existían mejores alternativas para el Perú que las ofrecidas por el contrato firmado por Prado. Puede señalarse las propuestas de la Societé Generale de París –que se comprometía a entregar 950 mil libras esterlinas por una sola vez– y la del Banco de París y de los Países Bajos (Basadre 1984, 359). Por ello, no resulta arriesgado inferir que para aceptar una propuesta por lo menos 250 mil libras menos ventajosa que la de sus competidores, la Peruvian Guano Companydebió haber entregado algún tipo de incentivo pecuniario a Prado. Hasta el propio Jorge Basadre –siempre tan cauto en sus apreciaciones sobre los manejos económicos de don Mariano Ignacio– afirmó en su obra magna que “el asunto [del contrato Raphael] necesita detenido estudio. También requiere cuidadoso examen la propuesta hecha entonces por laSociedad General de París” (Basadre 1968-70, VII: 29).

Sin duda, con la designación de embajador en Londres, Prado logró asegurar la recepción de los benéficos efectos personales provenientes de la suscripción del nuevo contrato de venta de guano con los antiguos consignatarios organizados en la Peruvian Guano Company Limited.

Los sobornos pagados por Henry Meiggs


La historia recuerda a Henry Meiggs como el aventurero estadounidense que se dedicó a firmar contratos con el gobierno del Perú para construir ferrocarriles con el financiamiento generado por la extracción del guano. Se estima que el monto de los contratos que el Estado firmó con Meiggs para el tendido de vías férreas ascendió a ciento sesenta millones de soles (más de 3,200 millones de dólares del día de hoy). Las principales vías férreas construidas fueron la de Arequipa a Mollendo, inaugurada en 1871, y el ferrocarril del Callao a La Oroya, del que se avanzó 140 de los 224 kilómetros originalmente planeados.

Conocido en los salones de las casas acomodadas de Lima como Don Enrique, Henry Meiggs fue uno de los principales medios que Prado y sus amigos íntimos usaron para enriquecerse. Las prácticas de soborno a que acudió Meiggs para viabilizar los negocios que se proponía realizar con el gobierno del Perú se encuentran ampliamente documentadas. Como escribe Watt Stewart, su principal biógrafo, “no puede dudarse que Henry Meiggs recurriese al soborno para obtener sus fines. A través de ese medio manejó a los hombres que manejaban el Perú” (Stewart 1968, 47). Según Márquez (1888, 66), Don Enrique repartió sobornos por un valor mayor a diez millones de soles (más de 205 millones de dólares del día de hoy).

Con este dinero, Meiggs compró el patrocinio de sucesivos presidentes, amigos presidenciales, ministros, congresistas, jueces y dueños de periódicos. El propio Don Enrique describió el peculiar procedimiento que desarrolló para concertar en su favor las voluntades políticas en el Perú. En conversación con William Clarke, comisionado especial del Comité Internacional de Tenedores de la Deuda y autor del informe Peru and Its Creditors, Meiggs confesó que la única manera de tratar con los sucesivos gobiernos peruanos era dejar que cada uno de ellos fijase libremente su precio. “A continuación, [Meiggs] añadía al precio del contrato las sumas exigidas por el presidente y sus amigos” (Clarke 1877, 118). Los valores agregados por Meiggs constituían un verdadero markup de la corrupción. Fueron un componente obligatorio al calcularse los costos finales de sus proyectos ferroviarios.

En 1877, el presidente Prado participó en dos negociados con Meiggs. El primero se viabilizó en el contrato entre el gobierno y Don Enrique, firmado el 3 de febrero de ese año, bajo cuya protección éste último –a través de la Compañía de Obras Públicas y Fomento del Perú– emitió sin respaldo metálico billetes circulares por valor de 1,030,000 soles, a los que pronto se conoció como billetes de Meiggs.

Rechazados estos billetes por los bancos de Lima, la crisis de confianza desatada llevó a la realización del segundo negociado entre Prado y Meiggs. La operación fue formalizada el 17 de agosto de 1877. Consistió en la dación de un decreto presidencial otorgando el sello fiscal a la emisión original de billetes efectuada por Meiggs (1,030,000 soles) y autorizando la impresión adicional de 4,303,333 soles, lo que elevó la magnitud potencial de circulación de estos instrumentos hasta el monto de 5,333,333 soles. El artículo séptimo del mencionado instrumento legal estableció que el gobierno peruano garantizaba la operación, haciéndose responsable del pago del total de los billetes emitidos por Meiggs (Stewart 1968, 325).

Se estima que por conferir el respaldo gubernamental a los billetes de Meiggs, Mariano Ignacio Prado y sus amigos cobraron la suma de quinientos mil soles (más de diez millones de dólares del día de hoy). La información sobre el soborno a Prado fue incluida en la carta del 12 de agosto de 1877 dirigida por Charles H. Watson, gerente de negocios deDon Enrique, a John G. Meiggs, su antecesor en el cargo. El cohecho también recibió la atención de Michael P. Grace, quien lo describió el 13 de septiembre de 1877 en carta dirigida a su hermano William. R. Grace. Como escribió James, biógrafo de este último, “quinientos mil soles en las manos adecuadas produjeron un decreto gubernamental legalizando [los billetes de Meiggs] hasta el límite de 5,333,333 soles” (James 1993, 122, 338). Obviamente, las manos apropiadas fueron las finas y bien cuidadas del presidente Mariano Ignacio Prado quien, como se sabe, gustaba no sólo de escribir proclamas patrióticas sino también se enorgullecía de redactar sus propios decretos supremos.

La legalización de sus billetes fue el último business para cuya realización Meiggs debió comprar a un presidente peruano. Mes y medio después de la transacción, Don Enrique murió en la ciudad de Lima. Previamente, el 18 de agosto de 1877, el sobornador más grande en la historia del Perú dirigió una carta personal a Mariano Ignacio en la que calificó la concesión del respaldo gubernamental a sus billetes como “una de las páginas más brillantes” de la administración Prado (Stewart 1968, 326).

Los billetes de Meiggs, en denominaciones de uno y cinco soles, con la firma de Don Enrique. Fueron emitidos sin respaldo metálico. Para aplicarles el sello de la garantía fiscal, Prado y sus amigos recibieron un soborno equivalente a más de diez millones de dólares del día de hoy.

José María Químper, hombre de confianza de Prado, principal receptor de sobornos de Meiggs


De acuerdo con Ernst Wilhelm Middendorf, quien fuera médico personal de Meiggs, éste mantenía un registro pormenorizado con las iniciales de los nombres de los políticos a los que había sobornado y las cantidades entregadas a cada uno de ellos. Según el facultativo alemán, “el doctor JMQ” fue el político que recibió la mayor cantidad de sobornos de Meiggs: 1,145,000 soles de la época ó 23.5 millones de dólares del día de hoy (Middendorf 1894, 229).


Si bien el médico germano no fue explícito, las iniciales JMQ pertenecen al abogado José María Químper, hombre de confianza de Mariano Ignacio. Debe recordarse que en febrero de 1865, Químper fue de los primeros en unirse al levantamiento de Prado, ocurrido en la ciudad de Arequipa. En noviembre de ese año, Químper fue nombrado ministro de gobierno de la dictadura de Prado. Catorce años después, en julio y noviembre de 1879, el abogado Químper se desempeñó como ministro de Hacienda del último régimen pradista.

Debe hacerse notar que los sobornos recibidos por Químper no fueron a dar únicamente al bolsillo del corrupto abogado. Parte importante de los cohechos pagados por Meiggs sirvió para sobornar a Prado, en tanto que menores cantidades fueron entregadas a congresistas de la república.

El abogado JMQ, José María Químper, uno de los principales secuaces de Mariano Ignacio Prado y el más importante receptor de coimas entregadas por Henry Meiggs.

El negociado de la compra de carne para las fuerzas peruanas en el sur

Antes de declararse Director Supremo de la Guerra y trasladar su residencia de Lima a Arica, Mariano Ignacio Prado no podía perder la oportunidad de realizar algunos negocios. Esta vez se trató de la compra de provisiones para las fuerzas peruanas que operaban en el sur del país. Como escribió Mariano Felipe Paz Soldán, Prado “aglomeró grandes cantidades de víveres en Iquique, Pisagua y Arica; contrató la provisión de carne con empresarios que traían el ganado desde la República Argentina” (Paz Soldán 1884, 292).

En varias de estas transacciones, el gobierno pagó sobreprecios, justificando dicha política en las dificultades impuestas por la guerra, la geografía y el clima de la zona. El coronel Belisario Suárez, tras la batalla de San Francisco, fue quien puso al descubierto, sin proponérselo, las prácticas de sobrevaluación adquisitiva de Prado. En parte dirigido a la superioridad el 23 de noviembre de 1879, Belisario Suárez denunció: “La marcha estaba mandada, y se emprendió sin recurso alguno, porque aún cuando el gobierno tiene celebrado con los señores Puch, Gómez y Cía. un contrato de provisión de carne, en el cual se ha pasado sobre lo excesivo del precio en cambio de la seguridad del suministro, se ha visto del todo burlada esa provisión en el momento en que debió lograrse el fruto de ese sacrificio aceptado sólo a tal precio; y la provisión que fue regular mientras la resistencia en los pueblos la hizo innecesaria, se suspendió en los días mismos que debimos confiar en esa seguridad que creíamos deber a la no pequeña retribución del fisco” (Vargas 1979, 533). En su obra magna, Basadre recogió la queja del coronel peruano contra la referida empresa, con sede en Argentina (Basadre 1968-70, VIII: 127).

A pesar de haber pagado el Perú –por acción de Prado– un sospechoso sobreprecio por los víveres, ni carne, ni provisiones en cantidad suficiente caracterizaron la logística del ejército peruano del sur. En el crítico mes de noviembre de 1879, las fuerzas peruanas se encontraban faltas de víveres (Caivano 1904, 337) y al borde de la inanición (Markham 1882, 152). Puede señalarse dos ocasiones en las que se hizo notar la ausencia de las provisiones de carne. En la primera, Paz Soldán relata que en la marcha de las tropas peruanas a San Francisco, el 18 de noviembre de 1879, la ración ascendió a “cuatro onzas de charqui y una muy escasa cantidad de agua por cabeza” (Paz Soldán 1884, 319). La segunda se observó en la retirada de las fuerzas peruanas de Tarapacá, que en su larga y penosa marcha hacia Arica encontraron en “la carne de los fatigados caballos o borricos… un manjar exquisito. En Jaiña, a veinticinco leguas de Tarapacá, recibieron los primeros y únicos auxilios que el General Prado envió de Arica antes de retirarse a Lima. El charqui, galleta y arroz fueron para jefes, oficiales y tropa como exquisitas viandas en día de gran convite” (Paz Soldán 1884, 360).

Durante el gobierno de Leguía, a través de la ley 4075 del primero de mayo de 1920, la empresa a la que Prado pagó sobreprecio por la carne que no llegó cuando era necesaria, Puch, Gómez y Cía., fue reconocida en su reclamo de 164,450 libras “por la provisión de suministros al Ejército Peruano durante la guerra del Pacífico”. Los congresistas favorecieron con esa ley a la empresa argentina que dejó sin abastecimiento de carne al ejército peruano en noviembre de 1879. Obviamente, no leyeron –o no prestaron atención– al parte de 1879 en el que el coronel Belisario Suárez puso en evidencia la política de sobrevaluación en las compras de carne ejecutadas por Mariano Ignacio Prado.

Los negociados con William R. Grace and Co. y Grace Brothers and Co.

Otra de las fuentes fundamentales de enriquecimiento de Mariano Ignacio Prado estuvo constituida por los negociados que realizó con las firmas William R. Grace and Co. y Grace Brothers and Co. Prado mantuvo una “amistad” de décadas con el contratista William R. Grace, con quien intercambió correspondencia sobre oportunidades de negocios a través del Estado Peruano. Puede citarse que en las cartas cursadas entre Prado y Grace, conservadas en los archivos de William R. Grace en Estados Unidos, los dos actores del drama peruano tratan sobre operaciones relacionadas con la consignación y venta de salitre. Estos negociados se formalizaron cuando Prado otorgó a Grace el monopolio por cuatro años del embarque de nitrato de sodio destinado a los mercados estadounidense y europeos. La distribución del salitre en los Estados Unidos quedó a cargo de W. R. Grace and Co. en tanto que de la distribución en Europa se responsabilizaron los socios de Grace, es decir la banca de inversión Baring Brothers (James 1993, 126).

En sus comunicaciones, Prado y Grace también discutieron alternativas de negocios personales. Por ejemplo, a mediados de la década de 1870, y sin perturbarse ninguna de las partes por el conflicto de intereses inherente, Grace compró una docena de caballos de pura sangre para Prado (de Secada 1985, 610). Inclusive, en el crítico año 1879 –en el que Chile declaró la guerra al Perú y en el que el presidente desertor huyó a los Estados Unidos– Grace Brothers and Company operó como banca financiadora de préstamos comerciales para Prado (Quiroz 2008, 172).

William R. Grace, enriquecido contratista proveedor de la Marina y el Ejército Peruanos. Entre el equipamiento que adquirió se incluyeron los torpedos Lay, las lanchas torpederas Herreshoff, rifles, municiones y hasta una costosa y no muy útil batería flotante avaluada en más de 43 millones de dólares del día de hoy (de Secada 1985, 612-613).

La guerra con Chile alteró en un doble sentido la relación entre ambos personajes. De un lado, tornó problemática la extracción del salitre de Tarapacá debido al control chileno del área; del otro brindó a Grace la oportunidad de dedicarse al lucrativo tráfico de armas. Éste se tornaba especialmente atrayente debido a que las transacciones se realizaban en secreto y eran pagadas en efectivo. Fue así como W. R. Grace y Co. se convirtió en la principal empresa proveedora de armamento del gobierno peruano. Con el tráfico de pertrechos, Grace reforzó su condición de agente oficial del gobierno peruano en Nueva York y San Francisco, nombramiento conferido por el presidente Prado en 1876 (de Secada 1985, 610-611).

Los principales negociados de Mariano Ignacio con William R. Grace y Co. se viabilizaron a través de las comisiones y utilidades provenientes del comercio de armamento en que la mencionada firma incurrió con el fin de atender las demandas de Prado. Se estima que entre mayo de 1879 y agosto de 1880, W. R. Grace adquirió armamento y material de guerra para el Perú por un importe mínimo de US$3,260,975 (más de setentidós millones de dólares del día de hoy). Este monto no incluye las comisiones percibidas por Grace. Ochentaicinco por ciento de las compras de pertrechos realizadas a través de Grace (US$2,769,575 de la época, es decir más de 61 millones de dólares del día de hoy) fueron ordenadas por Mariano Ignacio Prado (veáse la Tabla 2).

Cabe preguntarse cuál fue el importe de las comisiones de William R. Grace y Co. y cuál el cohecho recibido por Prado. Puede estimarse el monto teniendo en cuenta que en períodos de paz, Grace cobraba una comisión de 5% sobre los importes facturados al Gobierno (James 1993, 55). Sin embargo, entre mayo y diciembre de 1879, las compras fueron realizadas en plena guerra con Chile, estando vigente la legislación internacional que obligaba a las naciones neutrales a no vender armamento a países en guerra. Para eludir esta limitación, Grace debió efectuar diversas gestiones destinadas a encubrir y disimular los embarques y asegurar su llegada al Perú. Según estimados conservadores, no sería de extrañar que encontrando justificación en la existencia de estas dificultades, la comisión de Grace por tráfico de armamento haya ascendido a 15% ($415,000). De esta suma, dos terceras partes habrían sido apropiadas por Grace ($278,000), en tanto que una tercera parte ($137,000, ó tres millones de dólares del día de hoy) habría ido a parar a los bolsillos de Mariano Ignacio Prado.

Tabla 2. Compras de armamento ordenadas por Prado a través de W. R. Grace and Co.

El desfalco de los donativos para la guerra con Chile

El 7 de abril de 1879, Mariano Ignacio Prado redactó el decreto creando la Junta Central Administradora de Donativos para la guerra con Chile. La Junta quedó encargada de efectuar una colecta pública con la que se financiaría la compra de armamento y pertrechos. A noviembre de 1879, la recaudación por este concepto ascendió a más de seis millones de soles de la época, es decir 123 millones de dólares del día de hoy.

Cuando Prado fugó del país, el 16 de diciembre de 1879, alegó como excusa que sólo él podría adquirir en el extranjero las armas y material de guerra que el Perú necesitaba. Muchos peruanos sospecharon que al desertar, Prado llevó consigo parte de los donativos. Como describe Astiz, “de acuerdo con todas las evidencias disponibles, las armas nunca llegaron y el dinero con el cual iban a ser compradas nunca fue devuelto al Tesoro peruano. Prado tampoco volvió al país [hasta 1887]. La posibilidad que este dinero haya constituido una contribución importante a la riqueza de la familia Prado se menciona en el Perú muy a menudo, aunque no por escrito” (Astiz 1969, 39).

Frente a esta acusación, debe mencionarse que cuando Prado llegó a Nueva York, uno de los antiguos “amigos” que acudió a recibirlo fue William R. Grace. En cartas de éste fechadas el 26 de enero y 28 de febrero de 1880, dirigidas aGrace Brothers y Co. y al capitán de navío de la Armada Peruana Luis Germán Astete respectivamente, el magnate relató que Prado había llegado a Nueva York sin autoridad oficial y, lo que era peor, declaraba no contar con la cantidad de dinero necesaria para efectuar adquisiciones de material bélico en magnitud significativa. Textualmente, Grace escribió: “Al salir del Perú [Prado] no se llevó un gran fardo de dinero”. (James 1993, 135). Respecto de esta afirmación, sería necesario precisar que Prado no poseía un gran fardo de dinero para adquirir armamento, puesto que a él –personalmente– no le interesaba adquirir pertrechos de guerra. Sin embargo, sí poseía en sus cuentas personales los importantes caudales acumulados a lo largo de años gracias al poder político que detentó en el Perú.

Basadre calificó como infamante la versión del desfalco de Prado. Escribió el historiador peruano: “La versión de que Prado se llevó consigo el dinero destinado a la compra de nuevos barcos es calumniosa. Como se ha narrado ya, dichos fondos los llevó a Europa Julio Pflucker y Rico. Hacía tiempo que funcionaba en el Perú el sistema de los bancos y las traslaciones de fondos en gran cantidad del país al exterior o viceversa hacíanse por cheques y no por la movilización de los billetes o monedas en el equipaje de los viajeros” (Basadre 1968-70, VIII: 180). De esta manera, Basadre participó de la opinión que, al fugar del Perú, Prado sólo recibió del Estado Peruano la cantidad de tres mil libras esterlinas. Dicho dinero le fue entregado para su viaje por el “doctor JMQ” de los sobornos de Meiggs, es decir su ministro de Hacienda José María Químper.

Está todavía por escribirse la historia de la apropiación de los fondos donados para la guerra con Chile. Ella hubiera requerido recoger las versiones sobre el desfalco provenientes del capitán de fragata José Gálvez Moreno, el cónsul de El Salvador en Lima, Jorge Tezanos Pinto y el militar Celso Zuleta que acompañaron a Prado en su fuga, en calidad de ayudantes o edecanes.

Al margen de cuál sea la verdad en lo referente al desfalco parcial de los donativos para la compra de armamento, queda claro que durante los ocho años que permaneció en el extranjero, Prado tuvo acceso a cuantiosos recursos a los que apeló para llevar una vida bastante holgada. Así lo demuestran sus estadías en Nueva York y París, el inmueble de su propiedad en esta última ciudad, y la posibilidad de llevar una vida a cuerpo de rey sin necesidad de trabajar. Los dineros que financiaron a Prado entre 1879 y 1887 fueron provistos con largueza por los negociados descritos en las secciones precedentes.

Como puede ver la raza blanca en Peru, bno solo es una gran minoria.....sino que ademas son un simbolo de verguenza en el Peru, un grupo social infame, ladron, ratero, vividor, traidor a la patria, que lo mejor que harian seria largarse del Peru, ya,ya,ya......

¿Sabe porque no suben los sueldos, el salario minimo?

Por que el gobierno les cuida los bolsillos, para no afectyar sus enormes ganancias en la minera, la banca, las AFPS, por eso..

VIVA CORAZON SERRANO
VIVA EL PERU

PEDRO ALEJANDRO REYES RAMOS
INSTRUCTOR EN ARMAS CORTAS