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Policías montan guardia en el Castillo Windsor (Reino Unido) a un día de la boda real entre el príncipe Harry y la actriz Megan Markle (EFE/ Andy Rain).

Quedan sólo un día y la expectación en Reino Unido y el resto del mundo sobre la boda entre el príncipe Harry (33) y la actriz Meghan Markle (36) crece cada minuto. 
Ya son muchos los que esperan la ceremonia que se llevará a cabo en el castillo de Windsor, a unos 20 millas de Londres, por lo que las autoridades ya están alertas. 
Tanto así que ya se está llevando a cabo un intenso operativo de seguridad para resguardar la tranquilidad en la zona y evitar cualquier hecho que peligre el esperado evento que contará con más de 2,000 invitados, entre miembros de la realeza y figuras del mundo del espectáculo. 
Según reporta la prensa británica, la Policía de Thames Valley, a cargo de la seguridad, ya lleva varios días aplicando algunas de las medidas junto a otras instituciones como la Policía Metropolitana de Londres y la Policía Británica del Tránsito, en uno de los operativos más grandes de los últimos años en Reino Unido.
De este modo, ya hay oficiales armados y desarmados, así como perros rastreadores de bombas y policía montada, resguardando la localidad de Berkshire -donde se encuentra Windsor-, la cual tiene una población de 35,000 habitantes y se espera que reciba unas 100,000 personas el día de la boda. 
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El jueves se llevó a cabo el  ensayo general. Durante este operativo se cerraron las calles cercanas a Windsor, mientras se realiza una intensa inspección en las zonas aledañas al castillo, como locales comerciales y edificios del centro de la ciudad. 
Asimismo, los estacionamientos al interior del recinto y en los alrededores se encuentran cerrados hasta después de la boda. La idea, según el Daily Mail, es analizar las posibles amenazas de seguridad, ver los lugares donde podría registrarse una congestión vehicular y también identificar las zonas con más aglomeración de personas. 
Francotiradores y detectores de armas
Desde este viernes en la noche los automóviles ya no podrán circular en las cercanías de la sede de la boda. Del mismo modo, se dispondrá de cámaras de seguridad que registrarán las patentes de los vehículos, así como barreras que impidan algún atropello masivo protagonizado por un automovilista, como el ataque ocurrido en el Puente de Westminster en Londres el año pasado. 
Ya el día del evento, los aviones no podrán volar más abajo de los 2,500 pies sobre Windsor, pero el tráfico aéreo en el cercano aeropuerto internacional de Heathrow no se verá afectado, según informaron las autoridades. Además, está prohibido el vuelo de drones. 
Asimismo, el acceso a la ciudad estará fuertemente custodiado, con controles tanto a vehículos particulares como en los terminales de buses y estaciones de trenes. 
Las personas que deseen acercarse al lugar de la boda, en tanto, deberán pasar por arcos detectores de armas similares a los de los aeropuertos. 
Por otro lado, en medio de la multitud habrá un grupo de soldados encubiertos que estarán atentos a cualquier persona que actúe sospechosamente, lo que se sumará a la presencia de francotiradores en lugares estratégicos, preparados ante cualquier emergencia. 
El objetivo principal, enfatizaron las autoridades, es resguardar la seguridad de los presentes y evitar un atentado en una ciudad que tendrá a todos los ojos del mundo puestos sobre ella.
La boda costará $43 millones, y la mayor parte se destinará, justamente, al operativo de custodia.