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lunes, 12 de abril de 2021

LAS EMPRESAS MILITARES Y DE SEGURIDAD PRIVADA EN LOS CONFLICTOS ARMADOS

 DESDE LA PERSPECTIVA DEL DERECHO INTERNACIONAL----

Anastasiya Koroleva




El uso legítimo de la fuerza ha sido atribuido tradicionalmente al Estado. 

El Estado como la única fuente de “derecho” a la violencia legítima mantiene el orden interno y garantiza la seguridad, defensa y soberanía del territorio, proporcionando protección frente a las amenazas externas a su integridad territorial. En este esquema claro la guerra suponía el conflicto entre los Estados-naciones luchando por sus intereses geopolíticos o ideológicos. 

Las fuerzas armadas regulares de los Estados oponentes se enfrentaban en el campo de batalla para capturar nuevos territorios o defender los suyos. Clausewitz define la guerra como “un duelo en una escala más amplia”1 , “un acto de fuerza” que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar la voluntad del vencedor2 .

 Según M. Kaldor, los Estados europeos, en su forma moderna, fueron establecidos a través de las guerras clásicas. Las guerras, incluso, fortalecían los Estados vencedores a través de la regularización de la administración, la subida de los impuestos y el desarrollo de la ideología nacional. 



En la era de la globalización, la aparición en el escenario internacional de los actores diferentes de los Estados, el aumento de la interacción entre actores transnacionales y la agravación de los problemas humanitarios han transformado el concepto de seguridad y la cara de la guerra. 

Las formas de la violencia organizada del siglo XXI son muy distintas a las del pasado. Hoy en día son escasos los enfrentamientos abiertos interestatales. La mayoría de los conflictos armados son conflictos internos, de baja intensidad, con tendencia a prolongarse en el tiempo. Con el desarrollo de las tecnologías militares y la disponibilidad de armas modernas, se han transformado los medios para ejercer la violencia; la batalla entre las fuerzas armadas ya no es un encuentro decisivo. 

Los conflictos armados contemporáneos se caracterizan por la presencia de diversos grupos de actores no estatales con motivaciones diversas. Las “nuevas” guerras conllevan la fragmentación y la descentralización de los Estados. 

En las situaciones donde las campañas militares reciben poco apoyo de la población  el éxito de los esfuerzos bélicos depende fundamentalmente del apoyo externo.

 En estas condiciones la privatización de la guerra a través de la tercerización de las funciones de seguridad y del uso de la fuerza, que tradicionalmente correspondían al Estado soberano, por parte de los mismos se vuelve un rasgo destacado de las guerras postmodernas. 

La tercerización de las funciones de seguridad ha alcanzado niveles muy elevados, por ejemplo, en las zonas de conflicto en Irak e Afganistán, donde Estados Unidos tiene la mayor presencia militar y diplomática. 

Según los informes del Departamento de Defensa de Estados Unidos, entre los años 2008-2011 los contratistas privados en Irak y Afganistán representaron el 52 % de las fuerzas de seguridad, lo que equivale a 190.000 personas.

 Según Jack Straw, ex Ministro británico de Asuntos Extranjeros, la gran cantidad de conflictos internos en los Estados débiles aumenta la demanda de la intervención por parte de la comunidad internacional, que hace crecer, al mismo tiempo, la demanda por las EMSP como el modo más rentable de procurar los servicios de seguridad. 

En su informe el ex Ministro predice, también, el aumento del uso de los servicios de las EMSP por parte de las organizaciones internacionales, sobre todo, las Naciones Unidas, que les permitirá reaccionar más rápido y más eficazmente en las situaciones de crisis.

Efectivamente, muchos países europeos, las organizaciones internacionales y las corporaciones transnacionales recurren cada vez más a los servicios de las empresas militares y de seguridad privadas (EMSP). 

Los Países Bajos contratan a las fuerzas de seguridad armadas y no armadas privadas para ejercer sus misiones en el extranjero. El Reino Unido utiliza a los contratistas armados para la protección del personal del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Departamento para el Desarrollo Internacional. 

Alemania contrató a las empresas de seguridad para sus misiones en Afganistán.




La Unión Europea contrató a la seguridad privada para proteger la sede de EUPOL en Afganistán, para apoyar la misión de EULEX en Kosovo y la misión de EUPOL en la República Democrática del Congo. 

Las empresas privadas contratadas por la Unión Europea prestaban servicios de apoyo logístico y de transportación durante las operaciones militares en Bosnia-Herzegovina, RD del Congo y Chad.


 La Organización de las Naciones Unidas contrató a las empresas de seguridad privadas para apoyar sus misiones de mantenimiento de la paz en Somalia, Sierra Leona y Bosnia, así como para proteger su personal y sus sedes en Afganistán.

Las razones de esta tendencia derivan de una serie de factores. La tendencia neoliberal de privatización del sector público ha alcanzado en los últimos años varias actividades como las telecomunicaciones, el servicio de correo, la seguridad social o, incluso, las cárceles y el cumplimiento de la ley. La industria militar también se quedó afectada por esta ola de privatización.

 La disponibilidad de armamento y de personal con experiencia militar y de combate como consecuencia del final de la guerra fría y de los conflictos relacionados lo hizo posible. Además, la naturaleza de las nuevas misiones de seguridad en conflictos internacionales y los éxitos de algunas de las empresas militares también explican el aumento de contratación de las EMSP.

Sin embargo, los casos de violaciones graves cometidas por los agentes de seguridad privada en Irak, Afganistán y otras zonas de conflicto o posteriores a un conflicto y la situación de impunidad con la que operan, han causado muchas críticas, tanto desde un punto de vista moral, como desde una perspectiva práctica.

 Consecuentemente, en este trabajo la mayor atención se centrará en el papel que juegan las EMSP en el contexto de los conflictos armados y, sobre todo, cuando sean contratados por los propios Estados, teniendo como objetivo la identificación de las normas que determinan la legalidad del recurso a los servicios de estas empresas, el estatuto jurídico de su personal, sus derechos, obligaciones y responsabilidades.

FBI--ACUSA A BLACKWATER DE CRIMENES EN IRAK------

 

El FBI dice que Blackwater mató a 14 iraquíes "sin justificación"



Tras una primera investigación del ataque del pasado 16 de septiembre en el que empleados de la empresa de seguridad Blackwater mataron a 17 civiles iraquíes en Bagdad, el FBI ha determinado que al menos 14 de esas muertes no estaban "justificadas" y "violaban las reglas impuestas a los guardias respecto al uso de la fuerza", según informaba ayer el diario The New York Times.

La investigación del FBI no está acabada, pero el descubrimiento de que personal de Blackwater se extralimitó en sus funciones está ya en manos del Departamento de Defensa, que investiga los hechos.

Según expertos judiciales, es muy poco probable que finalmente haya acusaciones, por varias razones. Primero, porque los empleados de Blackwater son civiles que no están sujetos a las leyes militares. Y segundo, y consecuencia de lo anterior, no hay leyes en Estados Unidos que puedan perseguir comportamientos criminales en el extranjero, y menos en zonas de guerra.

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Desde Blackwater se emitía ayer un comunicado en el que se aseguraba que si ha habido negligencia por parte de su personal, éste responderá de sus actos. La compañía, con sede en Carolina del Norte, trabaja para el Departamento de Estado y por ello quedan fuera de la jurisdicción militar estadounidense.

En 2004, el entonces administrador norteamericano para Irak, Paul Bremer, aprobó una ley que da inmunidad a las firmas privadas de seguridad que operan en el país. El Departamento de Estado emplea a más de 2.500 agentes de seguridad en Irak para proteger a diplomáticos y sus instalaciones. Blackwater tiene a 1.000 hombres desplegados en aquel país.

Desde el Departamento de Justicia no se hacían ayer comentarios a la noticia publicada por el Times, pero puede que éste sea el primer tema espinoso al que tenga que enfrentarse el nuevo fiscal general del Estado, Michael Mukasey, que ayer juraba su cargo. A su lado se encontraba Bush, quien prometió reconstruir el departamento y manifestó que Mukasey contaba con toda "su confianza".

PERSONAL DE SEGURIDAD PRIVADA GOZA DE INMUNIDAD

 



Detenidos 43 agentes de seguridad privada por un tiroteo en Irak

Los guardaespaldas, 33 de ellos extranjeros, trabajan para una empresa de seguridad foránea.- Una mujer ha resultado herida

Las fuerzas de seguridad iraquíes han detenido este lunes a varios agentes de una compañía de seguridad privada extranjera, después de que abrieran fuego en el centro de Bagdad, hiriendo a una mujer que se encuentra hospitalizada. Un portavoz del Gobierno iraquí, Ali al Dabbagh, ha concretado en declaraciones a Reuters que los detenidos son 43 en total, incluyendo dos estadounidenses y otros 31 extranjeros. "Esto es un mensaje para las compañías de seguridad, nadie está por encima de la ley", ha indicado.

Entre los detenidos hay dos guardias de seguridad estadounidenses, 21 personas procedentes de Sri Lanka, nueve de Nepal y diez iraquíes, según declaró el portavoz militar, que corrigió un comunicado anterior en el que se informó de la detención, entre otros, de un italiano, nueve bangladesíes y un indio.

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Dabbagh ha señalado que los detenidos compareceran ante un juez de Bagdad este martes. "Los implicados [en el suceso] serán juzgados y los inocentes serán liberados", ha comentado.

Una compañía extranjera

"Las fuerzas de seguridad iraquíes han arrestado a varios agentes de una compañía de seguridad que dispararon sobre civiles hoy en el distrito de Karrada", había explicado poco antes el general brigadier Qassim Mussawi, portavoz de las fuerzas de seguridad iraquíes en la capital. "No son iraquíes, son extranjeros, y la compañía es una empresa extranjera".

Según AFP y EFE, los detenidos son de nacionalidad italiana. Sin embargo, un portavoz del ministerio italiano de Asuntos Exteriores ha asegurado que el Gobierno iraquí les ha confirmado que no hay ningún italiano entre los detenidos. Asimismo, ha señalado que no existen compañías de seguridad italianas en el país.

Según AP, que cita a un portavoz militar, entre los detenidos hay dos guardias de seguridad estadounidenses, 21 personas procedentes de Sri Lanka, nueve de Nepal y 10 iraquíes.

Los guardaespaldas fueron detenidos después de que las fuerzas de seguridad acordonaran la zona. Al parecer, la mujer estaba situada cerca de un convoy de la empresa egipcia Orascom, protegido por los agentes italianos en el momento en el que recibió los impactos de bala. Tras el incidente, decenas de ciudadanos se concentraron en el lugar y comenzaron a lanzar piedras contra los agentes de seguridad.

Inmunidad

Los agentes de seguridad privada que actúan en Irak tenían habitualmente inmunidad, en virtud de la normativa adoptada en 2004 por los administradores estadounidenses. Sin embargo, el papel de estos mercenarios en el país ha sido cuestionado en los últimos meses, sobre todo desde que en septiembre murieran 17 iraquíes en un tiroteo ocurrido Bagdad, en el que se vieron implicados algunos empleados de la empresa estadounidense Blackwater.

A raíz de ese tiroteo, el Gobierno ratificó una propuesta de ley para retirar la inmunidad a todas las agencias de seguridad extranjeras que actúan en el país e introducir nuevos requisitos para su actuación.

BLACKWATER--SEGURIDAD PRIVADA EN IRAK---1,500 EUROS DIARIOS

  S/.6,444 SOLES DIARIOS GANA UN ESCOLTA EN IRAK----




TRABAJO DE SEGURIDAD PRIVADA EN IRAK 1,500 EUROS DIARIOS.

La realidad es que, miles de individuos provenientes de todo el planeta están en Irak, están contratados mayoritariamente por empresas con sede estadounidense con presencia en Irak. Así, según lo publicado por diversos medios, se pueden hallar comandos navales de Carolina del Norte; gurkas de Nepal; soldados del anterior régimen del apartheid sudafricano, comandos con antiguos miembros del Ejército chileno, soldados del ejército de la extinta URSS.



Los mejor pagados proceden de unidades de élite de fuerzas especiales de todo el mundo y son remunerados hasta con 1.500 euros al día. Algunas de las empresas de seguridad más poderosas han llegado incluso a componer sus propias “Fuerzas de Reacción Rápida” y sus propios servicios de inteligencia que elaboran informes diarios con una red de mapas de “Zonas calientes”, disponen de helicópteros, aviones y vehículos blindados de diversos tipos.

Lo sorprendente es que es ahora cuando los funcionarios de la APC están trabajando para preparar normas para las empresas privadas de seguridad. Las normas requerirán que el ministerio del Interior iraquí registre e investigue a todas las empresas. Se les reconocerá el derecho de detener a civiles y utilizar fuego mortal en defensa propia o en la de sus clientes.

Son las propias empresas de seguridad, sobre todo las más importantes, las que han presionado para la creación de una normativa argumentando que una afluencia de empresas pequeñas y sin experiencia ha contribuido a crear un ambiente caótico.

No hay duda de que este cambio de papeles es inusual, puesto que el impulso para dotar de normas a las empresas de seguridad privada está partiendo de los propios profesionales de seguridad. Igualmente, se afirma que los mercenarios de la seguridad privada trabajarán bajo control político iraquí.

A modo de conclusión puede decirse, como ya se ha informado anteriormente, que el fenómeno de la privatización de la guerra que se está llevando a cabo de forma paradigmática en Irak ha derivado hacia que las empresas privadas de seguridad asuman un gran catálogo de funciones y misiones que tradicionalmente se encomendaba a los militares.

Lo cierto es que, con este esquema y planes, el mantenimiento de la ocupación en Irak también depende cada vez más de la seguridad privada y es un beneficio también para las fuerzas de coalición puesto que, como no cuentan a los mercenarios como soldados y no cuentan con sus víctimas como bajas militares, el Pentágono puede dar la apariencia de que tiene menos tropas en un conflicto en transición.

MANUEL SANCHEZ--GOMEZ MERELO.



En Irak, las funciones paramilitares de las empresas llamadas de seguridad privada tienen una enorme y dudosa legalidad, normalmente ejercen sus labores por encima de la ley y protegidos por normas impuestas por las fuerzas de ocupación. Fue el ex procónsul norteamericano para Irak, Paul Bremer –primero y principal escoltado por personal de seguridad privada– el que firmó un decreto, antes de su marcha de Irak, según el cual en ningún caso miembros de las fuerzas militares estadounidenses o las complementarias a sus misiones de seguridad privada (militares o paramilitares privadas) podrán ser juzgados ante tribunales iraquíes.

Para los contratistas de seguridad privada las normas iniciales del contrato son aparentemente simples: sus misiones son de vigilancia y protección, pueden defenderse pero no realizar ofensivas. No obstante, los expertos legales y militares dicen que se arriesgan a ser tratados como combatientes ilegales si apoyan a unidades militares en combates.

Lo cierto es que, hasta ahora, no hay un control central sobre las empresas, no hay normas de especiales de contratación, no hay pautas consistentes para supervisar o preparar nuevos contratos. Algunos guardias de seguridad se quejan por tener que intervenir en combate sin armas, sin preparación ni equipos adecuados. Además, la comunicación entre los mandos militares y los guardias de seguridad no funciona, ni se coordinan las operaciones.

La Autoridad Provisional de la Coalición (APC) estimó en sus inicios que los costes de seguridad privada serían el 10 por ciento de los 18.000 millones de dólares del dinero de la reconstrucción aprobado por el Congreso. En recientes estimaciones realizadas por el propio gobierno de EE.UU. se confirma que ese porcentaje ha aumentado por el momento hasta el 25 por ciento.



Inicialmente había en Irak unos 15.000 “contratistas militares o paramilitares” al servicio de docenas de corporaciones, más que el contingente de soldados ingleses. Se calculaba que había un guardia por cada 10 militares de las fuerzas de ocupación.

Pero, la verdad es que cuanto más empeora la situación en Irak, más se privatiza la guerra y más beneficios privados aporta. El asunto de las empresas militares privadas CMP (en inglés Private Military Contractors) se ha ido descuidando y deteriorando durante mucho tiempo. Sólo después del brutal asesinato en el 2004 de cuatro estadounidenses (todos estaban fuertemente armados y uno tenía un carné del Departamento de Defensa) por milicianos iraquíes en Fallujah hizo que empezaran a ser publicadas más informaciones al respecto. Aunque se trató de convencer al mundo que se trataba de civiles, no se pudo ocultar que, en este caso, eran empleados CMP, de la empresa de seguridad “Blackwater USA”.

Poco tiempo después, aparecieron múltiples declaraciones de soldados, como publicó el New York Times sobre que: “Los contratistas ahora tienen su propia flota de carros blindados y armas pesadas” o las de un ex miembro de las fuerzas especiales que le dijo al Washington Post que los “contratistas militares” que vigilan los ministerios matan iraquíes con toda impunidad. Repetidamente se ha dicho que estos “contratistas” tienen luz verde para amenazar y matar a iraquíes.




Consecuentemente, la situación de mercenarios contratados por empresas privadas para prestar servicio en zonas en guerra como Irak o Afganistán ha llamado especialmente la atención de Naciones Unidas y algunas fuentes norteamericanas, consideran que esos “mercenarios privados” suponen en estos momentos la segunda fuerza en la coalición “aliada”, sólo por detrás de las propias tropas norteamericanas. No obstante, y según se ha publicado, lo que preocupa a Naciones Unidas no es este tipo de reclutamiento, sino las diferentes fórmulas que han creado las empresas privadas de seguridad para formar auténticas “fuerzas de choque mercenarias” no sometidas a ninguna ley en particular, algo que en teoría está prohibido por la legislación internacional (Convención contra la Utilización de Mercenarios, 1989).

En este sentido, fue hecho público no hace mucho tiempo en Ginebra el informe del comité de trabajo, presidido por el español José Luis Gómez del Prado, en el que se pronuncia especialmente fuerte y tajante: “Las nuevas modalidades apuntan a una industria emergente y muy floreciente de empresas militares y de seguridad privada que responde a una lógica comercial en busca del mayor beneficio. El comité de trabajo de Naciones Unidas llama la atención sobre cómo los empleados de estas empresas militares y de seguridad privada gozan de una inmunidad que puede transformarse fácilmente en impunidad, lo que podría implicar que algunos Estados estarían contratando a esas empresas para evitar una responsabilidad jurídica directa”.



Esta situación también ha alarmado a expertos en Defensa y a algunos dirigentes del partido Demócrata de EE.UU., que estiman que la seguridad en un área hostil es una misión militar clásica y que delegarla en empresas privadas plantea cuestiones graves.

Pero, lo que es más grave, es que en Irak la resistencia o insurgencia no hace distinciones entre tropas combatientes y guardias de seguridad privada pues las considera en cualquier caso fuerzas de ocupación, al estar asociadas a los proyectos de la APC. Así, al haber convertido los convoyes y los edificios de la APC en objetivos esenciales, considera que los guardias de seguridad son igualmente objetivos militares. De ahí el peligro, puesto que es en estos casos es donde desaparece la diferencia entre la función preventiva de la reactiva para este tipo de empresas.



Lo cierto es que, las formas de conducción de la “guerra” están cambiando. Y, como se está demostrando, al lado de los ejércitos estatales surgen cada vez más CMPs, paramilitares, señores de la guerra, ejércitos privados y mercenarios como actores importantes en estas guerras. Sin olvidar que las guerras no declaradas se dan con menor frecuencia entre los Estados y sus ejércitos y con mayor frecuencia en el interior de los Estados entre tropas regulares e irregulares, y ante todo contra la población civil, y ahí es donde esta atípica seguridad privada, que son más mercenarios que guardias, toman el protagonismo y se transforman en una fuente de ingresos privados muy importantes.

Al principio, las funciones mas importantes encomendadas a las empresas privadas de seguridad era la de vigilar y proteger los múltiples proyectos de reconstrucción que EE.UU., a través de la Autoridad Provisional de la Coalición (APC), dirigida por el procónsul Bremer, pretendía llevar a cabo en Irak. Pero, con el permanente incremento de la resistencia armada iraquí en todo el país, esas funciones se ha visto prácticamente paralizadas y carentes de sentido porque no hay proyectos que vigilar, porque nadie puede ni quiere invertir ni trabajar en un país en el que la situación de “guerra preventiva” no ha cambiado la resistencia de sus ciudadanos a aceptar el nuevo modelo político que pretende imponer el presidente Bush a chiítas, kurdos y sunnitas.



Así, hace poco tiempo, los medios de comunicación daban la noticia de que Siemens y General Electric y otras empresas importantes abandonaban el país ante la imposibilidad material de desarrollar ningún proyecto.

Consecuentemente, esas misiones de vigilancia y protección han ido derivando progresivamente a funciones diferentes por la creciente espiral de terrorismo que ha sorprendido a las fuerzas de ocupación y sus contratistas. Ahora, sus misiones son más defender lugares esenciales y neurálgicos de la APC, incluyendo sus 15 cuarteles regionales e incluso la denominada “Zona verde”, situada en el corazón de Bagdad y donde se ubica el centro de poder de EEUU y de Irak; escoltar convoyes de suministros a través del territorio donde opera la resistencia y, incluso intervenir en acciones de combate, principalmente de defensa.

En este sentido, como no todas las empresas de seguridad privada disponen de importantes medios de defensa y ataque, y ante el número creciente de muertos que se va produciendo entre estas fuerzas, el sector ha reclamado armamento pesado con mayor potencia de fuego y, además, se quejan de que las fuerzas militares de la coalición no dan apoyo a sus peticiones de ayuda cuando se han visto sorprendidos y atacados por la resistencia como ocurrió en la ciudad de Kut, al sureste de Bagdad, donde ucranianos integrantes de las fuerzas de la coalición hicieron caso omiso de las llamadas de socorro de cinco guardias de seguridad personal del Grupo Hart, una consultora de seguridad británica registrada en Bermudas.

Lo cierto es que, en la actualidad, ya son cerca de 100.000 (cuatro veces más de lo previsto) los “contratistas militares” o miembros paramilitares y de seguridad privada que operan en Irak, a los que se agrega un número indeterminado de subcontratados, un total que, según estimaciones, se acerca al de la fuerza militar estadounidense en su conjunto destacada en Irak.

Los contratistas militares desempeñan toda una serie de tareas antes reservadas a los soldados. En Irak y Afganistán no sólo adiestran a las fuerzas armadas locales sino también, según ha sido publicado, participan en acciones de combate. Las misiones, obviamente, tienen cada vez más riesgo y, según estadísticas del Departamento de trabajo de los EEUU, desde el 2003 han sido asesinados en Irak más de 650 “contratados militares” privados.



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